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LA VERSADA EN EL FANDANGO

julio 28, 2009

Samuel Aguilera

El tema que abordaré tiene dos aspectos.

  1. La décima como movimiento alterno dentro del fandango jarocho[1]
  2. Problemática de la versada en el  fandango actual

I La décima como movimiento alterno dentro del fandango

Podemos afirmar que los versadores son tan o más antiguos que el propio fandango y que los versadores jarochos han nacido, crecido, reproducido y muerto paralelamente con él, a veces entremezclándose como el cordobés-orizabeño  José Domingo Gaitarro[2] y a veces guardando una prudente distancia como nuestro  Josépiedávejarano alias “el vale”[3]. La décima  fernandina[4] por su parte es más vieja que todos ellos y viene  de los tiempos en que se fundaron las colonias españolas, pasando de boca en boca desde los palacios monacales hasta la negrada boyera, llevada por caminos reales a lomo de bestia.

Así ha venido rodando unas veces a galope y otras perdiéndose entre la maraña de tiros y revoluciones, disfrazada de harapos o enjoyada con las plumas más notorias. De cualquier modo los cantores, los poetas, los verseros y los hombres del alba la han metido entre sus camas y le han  prodigado amores porque sus calideces dan pa todo, desde una pena hasta una mentada en verso pa los políticos en turno. Por esos amores que le tenemos entre todos, la muy promiscua se ha quedado a dormir entre nosotros. Por eso tal vez se quedó soñando amores mientras le descascaraban las mugres los balletes y le talqueaban el cuero las madamas. Así que después de dormir un cuarto de centuria, despertó  casi en la tarde del siglo XX y se le metió, encuerada,  en esas memoria de agua que hoy todavía conservan nuestros viejos. Yo la conocí, digamos que regenerada allá por 1996 cuando  Rocío Morteo, reunió en Tuxtepec Oaxaca a distintos versadores jarochos entre  los que recuerdo  y se contaban a Mariano Martínez Franco, Eustolio Yepez Uscanga, René Beltrán  , Ángel Rodríguez Muñóz, Rodrigo Gutiérrez Castellanos, Armando Gutiérrez, Guillermo Cházaro Lagos, Nicolás García Flores, Leonardo Solís García y Germán de la Maza. Entreverao con todos ellos iba un versador cubano de nombre Ricardito González Yero a quien le escuché por primera vez pedir un pie forzao. Ese mismo año conocería yo en Tlacotalpan a Constantino Blanco Ruiz y a diego López Vergara y dos años más tarde conocería yo a los 3 hermanos Yamada en la Finca Martelena. Este grupo de personas se llamaban a sí mismos decimeros y tenían un estilo particular de hacer oficio: 

  1. Se hacían acompañar casi siempre con el jarabe loco como música de fondo:
  2. recitaban la décima y casi nunca la cantaban;
  3. cuando hablaban de decir una décima se refería a 10 estrofas;
  4. Leían casi todos y algunos  declamaban de memoria pero raramente improvisaban.
  5. Siempre acompañaban  su versada con una explicación preliminar.
  6. Muy raramente se les veía versar en el fandango.
  7. Llevaban escritos sus trabajos y  con varias copias para el intercambio con otros versadores.
  8. Vestían de rigurosa guayabera y  paliacate.
  9. Utilizaban temáticas  relacionadas con trabajos de vaquería principalmente.

Esta generación no se enredó en problemas con ningún fandango, sino que pasó de largo apenas recordando que allí la gente se armaba de valor y se metían de puñaladas nomás por nada. Tampoco generó tensión alguna con los músicos de su generación porque estos aprendieron en “El Rancho grande” a darle compañías a los cantadores[5]. El pleito se vino con los músicos nuevos, con los chamacos que empezaron a sentir desprecio por los viejos, a reírse de sus explicaciones, a motejarles los años. Por eso no querían acompañarlos, ni bajar el tono al momento de la voz. Hay quien piensa que sentían envidia del aplauso y otros que no, que no era por ellos sino por el espacio que le daban a los versadores las radios de esos tiempos que ni siquiera se fijaban en los   aprendices.

–          Es que  yo también quiero dar a conocer mi trabajo.

–          Es que son muchos y nomás se suben a a leer  historias ¿que no podrán de plano decirlas y bajarse?

No hubo arreglo. Los viejos comenzaron a morirse y con ello a dejar libres los espacios. Otros se mantuvieron vivos a base de prestigio y otros más prefirieron hacer sus propios festivales con músicos pagaos que tocaran al son de la décima que les dijeran. Es preciso expresar que siguen vivos, fuertes, en su propia corriente, sin arrimarse a los fandangos y manando decimas claras  en versadas largas que siguen gustando a los presentes.

2

Pero hubo orejas que escucharon estos dimes y ojos que miraron los diretes y por ello pusieron sus barbas a remojar. A fines de los noventas  el antes atlético encuentro de Tlacotalpan ya mostraba señales visibles de  agotamiento. El viejo rejón ya no daba el ancho y ya las bolas le colgaban desprotegidas bamboleándose pa todos laos sin atinar yeguada. Los verseros también  buscaban nuevos espacios sin dar a  molestar  a los señores  músicos, que por cierto tampoco entendían de qué se trataba ese mitote. En los Tuxtlas se realizaban por esos días  encuentros privados de talla internacional con asistencia de caribeños, centro y  sudamericanos  que manejaban la metáfora como jugar canicas.[6] A Tuxtepec llegó Luisitoquintana, Luis “Papillo” y  Mongo petaca dando a conocer   el pie forzao y  la controversia en algo que llamaban décima  espinela. A Santiago llegaron también Tomasita Quiala, Victoria y Andrés Sanabria, Jesusitorodríguez, Pabloleón, Alfredoriverón, Peraza, Arcadiocamaño, Bebitovargas, Marthasuint, Josecurbelo , Waldoleyva y otros. Nosotros nomás íbamos de mirones y  de orejones y nos regresábamos a revisar los versos de nuestros viejos, a releer las historias del vale, a reescuchar la versada del negro Memín. En esos calderos se gestaba ya la nueva forma de expresar nuestro sentir jarocho, una cruza entre los alazanes veloces a lo corto y nuestra caballada criolla de aguante largo. Si nuestros viejos tenían un pie en el estribo, nosotros teníamos  un pie en lo rural y otro en lo urbano.  En Tuxtepec Oaxaca se buscaba ya por esos días  un rumbo propio que, basado en nuestros maestros jarochos, privilegiara una versada más ágil. A partir de 1996 se experimentaba   con distintas dinámicas que iniciaron con verso sabido, performance, décima rodillera, pie forzado, controversia sacando el tema de un sombrero, décima encabalgada, etcétera. Así que en las goteras del siglo XXI   ya teníamos 4 versadores, dos de ellos cansadones del forito y dos de ellos  ganosos todavía. De cualquier modo esos caballos querían aunque fuera unas chiriperas pa probar el brío, porque el establito, con micrófono y todo no servía pa desfogar ese galope tendido que, más allá del carril, se volvía potrero y monte. El plan era meter la décima improvisada al fandango entre son y son, aprovechar que ya nadie se acordaba como eran los fandangos de antes y que los que se acordaban, se acordaban poco. Con que les dijéramos que por allí las cosas eran de otro modo, o simplemente con que ni los dejáramos resollar.

-Cuando sientan es que ya les gustó, compa Fernando.

– Quiensabe- por lo pronto hay que amanecer echando flores a las niñas estas que se dejaron venir desde Coyame.

-Pura negrada, pa alumbrar los versos

-A mí me gustan blanquitas-

– a usté lo regañan compa Mauro.

A partir de esa  noche del 2004 los verseros tomaron por asalto las tarimas y los sobrevivientes de la parranda los dejaron hacer y deshacer cuanto verso se les asomara por la boca, Al año siguiente con la iniciativa y el apoyo de Francisco Vázquez le pedimos la casa prestada a Diego Cruz López y con la música de “Estanzuela” convenimos en realizar un fandango que permitiera la alternancia de soneros y versadores. Al llegar la madrugada nos fuimos a dejar mañanitas a la incrédula Virgen de la candelaria y regresamos versando a seguir la fiesta. Al año siguiente, mientras otros verseros se consumían entre las llamas de sus tres minutos de gloria, nosotros  recorreríamos el pueblo versando en las esquinas de los parques o en los inter del fandango y nos dimos cuenta que la versada tenía su vida propia. Así fue como me tocó mirar que la décima, con el permiso de algunos y sin el permiso de otros, se empezó a meter en los fandangos y hoy, que nadie sabe a ciencia cierta cómo eran los fandangos antes de aquello, me da gusto cada vez que escuchó en un fandango, al final o al principio de un son ¡Décima! Porque sé que atrás viene el versero a retahilar los aires con una solo copla y cuando se apiñan de mas también me da gusto oír  que grita el respetable ¡música! Llamando a la cordura  a los que ofician.

3

Diez  años después de aquella versada recorro la vista sobre el llano y  miro en alto a los cantadores Tuxtecos verseando en los fandangos  con el estilo de lo suyo; El sur de Veracruz ha dado retoño en troncos viejos y sus  fandangos se llenan poco a poco de canto bravo en cantadores de la talla de Isis , de Patricio y de Zenen; La cuenca oaxaqueña camina rezando por los caminos, al trote de seguidillas, romances, y Justicias viejas que llevan salutaciones a santos patronos y florean las tarimas en las techadas y que ya se avientan con todo y media voz a lidiar fandangos cuando es posible y cuando no, a prender versadas con  la voz de la pasión; Tlacotalpan sigue buscando un rumbo propio como un chiquillo sorprendido que no sabe en qué treparse en esa maraña de caminos, veredas y correntadas bravas en que pasan lanchones y piraguas que vienen de los cuatro puntos cardinales; Las Urbes como Xalapa, Veracruz, Coatzacoalcos, Puebla y México resguardan su material genético y cultivan ya su propio fandango, donde los verseros se apasionan desde su propio asombro y en esa nostalgia recrean lo nunca visto guiados nomás por el instinto. En los Iunaites se afanan en recoger los tendales de la herencia  y en ese jaloneo se traen girones de terruño, fragmentos de lo urbano, pedazos de tocadisco y tramos de rocolas en los que sigue vigente la XEW  de antaño, con sus acordeones oceánicos  y sus clavículas cordiales. Por eso estamos aquí, para contar las cosas no como hubiéramos querido que fueran sino como las vieron estos ojos que se no saben cómo comunicar su asombro.

II problemática de la versada en el fandango actual:

  1. 1. Una esquematización didáctica  de los grupos.

Los versadores a diferencia de los músicos no conforman grupos formales, sino individuos colaborativos  y  competitivos  entre sí. En conjunto forman hoy una red que funciona a base de la mutua simpatía, de los intereses comunes, de la temática, del estilo etc . Se generan al interior  de la red, subgrupos,   partes móviles de un rompecabezas que se mueve hacia y desde el fandango pero alrededor de otros eventos,  como un caleidoscopio siempre en movimiento. Con fines meramente didácticos me permito hacer una clasificación riesgosa pero necesaria con fines de ubicarlos en relación al fandango.

  1. Los que casi nunca asisten a los fandangos:
    1. La vieja guardia.[7]
    2. Los Irreverentes.[8]
    3. Los troveros del Barlovento.[9]

2Los que casi siempre asisten a los fandangos.

Los perjumaos.[10]

Muchos tipos de fandango  y casi  uno solo. Coincidiendo con  quien  cuenta cómo  eran  los fandangos de principios de siglo XX,[11] actualmente ( año 2009)  podemos observar que las dinámicas del fandango, desde el punto de vista de la versada,  van desde aquellos en que está ausente la décima hasta aquellos en que predomina y que  cada fandango tiene su propio desarrollo, aún en la misma localidad y aún cuando ocurra al mismo tiempo que otro.

Muchos parecen ser los factores incidentes. Desde el punto de vista de mi exposición me permito resaltar el liderazgo en el fandango pues cuando el fandango carece de liderazgo, boga sin dirección, bamboleando, trastabillando, dando bandazos. En cambio, cuando alguna persona se hace cargo de su dirección, para bien o para mal el fandango tiene rumbo seguro. Los estilos de liderazgo, ya propios o ya delegados, ya individuales o ya colectivos, varían de acuerdo con las personas que lo ejercen, de su origen, de su formación,  de su particular concepto  de lo que debe ser o es un fandango , de su particular concepción , simpatía o aversión hacia los decimeros y de si es el anfitrión el dueño del lugar etc, entre otros.[12] Sin embargo, Se observa un efecto sinérgico cuando el liderazgo recae en los músicos porque entonces la decisión de la dinámica fandanguera es impuesta por ellos con la posibilidad de sumar, restar, dividir o multiplicar la actividad del versador. La posición privilegiada del músico le da ventajas de decisión. Es allí donde se da la verdadera unión o la tensión entre versada y música, la cual será resuelta de diferentes maneras, ya sea que uno se imponga sobre el otro o bien que  lleguen a algún acuerdo, lo cual por lo general depende en gran manera de ellos mismos, del público y de los asistentes que llegan a tener  bastante influencia.[13]

La problemática del fandango actual: La problemática que se vive arriba del escenario o fuera del fandango descansa en argumentos que tratan de justificar algunas conductas e intenciones y que permean  lo que se vive en el fandango. [14] Al respecto, algunas personas sostiene que el fandango jarocho no era antes  como es hoy y proporcionan su propia experiencia o lo que algunos les han contado en el camino , otros en cambio, opinan que para describir como eran los fandangos de antes es preciso aclarar de que región, de que localidad y de que años estamos hablando porque nunca ha existido un solo estilo de  fandango sino muchos . Algunos  alegan que los versadores viejos siempre fueron cantadores  y otros les responden que el vale Bejarano no era cantador ni bailador ni músico, sino versador,[15] Unos  argumentan  que la versada hablada no forma parte del fandango y los otros responden que los fandanguitos se versaban desde la tarima. No falta quien  esgrime  que la décima es ajena a la tradición jarocha y otros tantos les responden refregándoles las pascuas y justicias, el floreo de tarima en las techadas, las pintadas de mesa, las bombas en fandanguito y jarabe loco y  las salutaciones patronales, de paso acusándolos de ignorante y neófitos.[16] Finalmente, algunos reclaman a los improvisadores  que cantan mal, fuera de tiempo, a los berridos y muy  desentonaos; que quieren traer a los músicos como fondo de su histrionismo.[17] A ello los otros redarguyen que muchos músicos, no quieren ceder el frenesí de su rasgueo, ni adaptarse al timbre y ritmo del versador. [18]

CONCLUSIONES.

  1. El fandango es uno más de los espacios de la versada jarocha pero no es el único. Es falso que exista  un estilo único de fandango sino muchos dependiendo de la región la época,  las personas asistentes , los organizadores etc…etc…
  2. Considero que la versada jarocha, por el nivel actual de sus ejecutantes va a generar en el futuro, a la par de los estilos actuales, un fandango a su medida, con una estética depurada y una dinámica ritual  propia,  mas empujada hacia la versada, localizable principalmente en las urbes y en la parte alta del Papaloapan , en la ruta antigua de los cimarrones, desde Córdoba hasta Tuxtepec y Loma Bonita.
  3. Por su parte,  el  fandango actual mantendrá y reproducirá  sus estilos, en algunos casos divorciado de su propia  historia, y con riesgos de que su desequilibrio llegue, como ya se ve,  desde los propios músicos en virtud del desconocimiento y/o desde la exaltación de los Egos.
  4. La versada fuera de fandango puede todavía mejorar su nivel poético y sus dinámicas; de ser así, probablemente en el futuro otros eventos lleguen a tener igual o más lucimiento y aceptación comunitaria que el propio fandango. Entre ellas tenemos las siguientes:

a.  Pascuas y justicias; [19]

b.  Naranjas y limas.[20]

c. Novenarios.[21]

d. Descansos de labor.[22]

e. Festivales.

f. Reuniones.

g.  Salutaciones patronales. [23]

h. al pie del fandango[24]

i.  Cabalgatas y procesiones. [25]Y como caso especial

j. la techada con floreo de tarima y fandango.[26]

SUGERENCIA.

Si  se quiere avanzar hacia versadas que consoliden una estética propia dentro del fandango y contribuyan a fortalecer desde abajo esta cultura de resistencia que es  la cultura jarocha, se tendrá que comenzar por hacer algunas cosas:

.

  1. Que los músicos preserven aquellos  sones que en la tradición jarocha han sido propios para la versada según cada localidad .
  2. La exploración comunitaria de otras posibilidades en el fandango como son el floreo de tarima, la versada entre sones y el arranque de ciertos sones con versada corta. (Ver acuerdos de San Juan Guichicovi) lo cual requiere que también las bailadoras se reconozcan como protagonistas de la tradición y con obligación de conocer y respetar los estilos locales.
  3. Que los versadores en particular y  todos en general respeten  las reglas propias de la cantada en el fandango de la comunidad a la que pertenezcan.

[1] En este trabajo ocuparé los siguientes significados:

Fandango jarocho: Fiesta tradicional de los jarochos donde la lírica y  el zapateado armonizan en el son jarocho.

Jarocho: Persona que se reconoce a sí misma y que es reconocida por la colectividad como un miembro de esta cultura.

Versada. c.1 Es el conjunto de versos y coplas, propias o ajenas, que posee cada versador y/o cantador  y que expresa  en un fandango, o fuera de él. c.2 También se le llama versada a la actividad o festejo en  que se dicen versos, ya sean sabidos o improvisados.

Versador: Persona que hace versos.

Decidor: Persona que dice versos.

Verso: Aunque propiamente es el  renglón de una estrofa, en el sotavento es toda la estrofa rimada que no es décima.

Cantador: Persona que canta versos propios o ajenos.

Décima: Estrofa de 10 renglones. También composición de 10 estrofas.

[2] agn, Inquisición, vol. 1260, exp. 12.  “Por cuyo motibo, y el decirse que el dicho Joseph Domingo Gaitarro es natural de ese pueblo de Orizaba, o de villa de Córdoba,…Gaitarro es de calidad mulato, conocido por el maestro azucarero, chico de cuerpo, no mui feo, cantador y tocador, y sabe algunas relaciones que echa en los fandangos y es mui fandanguero, inclinado al vicio de la embriaguez, que pasará de quarenta y quatro años de edad, que es mui maldiciente y llama a los diablos…” Aquí lo relevante es que el baile con relaciones fue una costumbre del  continente americano, desde fines del XVIII .El escritor español Don Ciro Bayo, las estudió y recopiló en 1913, y las definió como “un tiroteo de coplas que sueltan los bailadores” Las danzas en las que se practicaban  las relaciones fueron el gato, el pericón y los aires. Allí las relaciones están pautadas en la coreografía de la danza y  se insertan dos veces. La danza se interrumpe y la música cesa, para que el hombre recite la primera relación, en forma de copla, tradicionalmente una cuarteta con rima del segundo y cuarto versos. Una vez que el hombre ha dicho su relación, la danza se reinicia para repetir el estribillo y volverse a interrumpir para dar paso a la relación de la mujer. Ver a [ vER a ]Bayo, Ciro (1913). «X. Relaciones», Poesía popular hispano-americana: Romancerillo del Plata. Contribución al estudio del romancero Río Platense. Madrid: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, pp. 110 y ss. Consultable también  en una bien documentada página electrónica  es.wikipedia.org/…/Relaciones,_aros,_bombas_(folclore). El panamericanismo del estilo se confirma en los estudios de Pedroza , José Manuel,  las bombas: un género de canción y de danza en las tradiciones mexicana y panhispánica.  Revista de literaturas populares , año 1, número 1, enero-junio del 2001. UNAM, México  Pp 155-184.

[3] Pérez Montfort, Ricardo, Tlacotalpan, la virgen de la Candelaria y los sones FCE. México,1992 Pag. 71-81

[4] Se cree que el poeta Juan Fernández de Heredia  fue quien inventó la décima hoy llamada espinela, gracias a Lope de Vega. Ver a Clarke, Dorothy Clotelle, “Sobre la ‘Espinela’” en Revista de filología española, Tomo XXIII, Cuaderno 3, Julio-septiembre 1936, pp. 293-304 y a Cossío, José María de, “La décima antes de Espinel” en Revista de filología española, Tomo XXVIII, Cuaderno 4, 1944, pp. 428-454.

[5] Figueroa Hernández Rafael, Historia del son jarocho, pp 2-3 en http://www.comosuena.com.

[6] Para mayor comprensión de las idas y vueltas  de los poetas iberoamericanos en relación con Mexico, ver el artículo de Waldo Leyva “ La décima y el verso improvisado en Iberoamerica (1990-2000)” Publicado EL 22/11/2007 en la Página electrónica Diversarima. Alli se da cuenta de las discusiones entre memoria y repentismo , asonancia y consonancia que se tuvieron en el primer encuentro de decimistas de América Latina y el Caribe en San Luis Potosí en 1997,. Gracias a ese encuentro llegaron  a la Finca Martha Elena y de allí  hasta Tuxtepec, en visitas que iniciaron desde el año anterior a raíz del IV Encuentro Iberoamericano de la décima celebrado en la Ciudad de Veracruz.

[7]De estilo protocolario, Ingenioso y relatorial, con temáticas de vaquería o de actualidad desde una visión divertida. Se reúnen a comer y a versar en la Finca Martelena , los encuentros de Saltabarranca, Cabada, Santiago ,San Andrés, Tlacotalpan, Tuxtepec   y Alvarado. Muy Raramente se les ve en los fandangos. Este grupo tiene muchos seguidores en la cuenca del Papaloapan que los escuchan en los programas de radio locales y que cultivan su estilo de versar. Mariano Martínez Franco, Nicolás García Flores,Eustolio Yepez Uscanga, René Beltrán  , Ángel Rodríguez Muñóz, Rodrigo Gutíerrez Castellanos, Armando Gutiérrez, Guillermo Cházarolagos, Nicolás Garcíaflores, Leonardo Solís García , Germán de la Maza. Constantino Blanco Ruiz , Diego López Vergara y los 3 hermanos Yamada.

[8] De estilo chusco,  e ingenioso. Su temática es generalmente sexual y escatológica. Realizan foros  propios, siempre en las zonas urbanas. Como género tiene una larga tradición en Mexico y goza de cabal salud al ser o haber sido practicado por casi todo versador en diferentes momentos y situaciones.Entre, los más conocidos está Rafael Figueroa, Adán Zamudio, Guagiro López, Carlos Alonso Zamudio y Pancho Camacho.

[9] Los troveros de barlovento. Grupo muy numeroso y diverso, con estilo variado, temática agricola y ganadera. Se reúnen en Palma sola, Sola de Vega, Juchique de Ferrer, Misantla. Prefieren la sextilla y la cuarteta frete a la décima. Realizan festivales y contrapunteos francamente feroces, con gran velocidad y contundencia. No practican el fandango y sus seguidores son personas de la región lo cual garantiza la fortaleza del estilo. Entre ellos tenemos a Felipe Lagunes, Jesús López, , Juan Aguilar, Miguel Utria, Gregorio Domínguez, Guillermo Lendechy, Joel Pineda , Cornelio Huesca, Fortino Sánchez, Leonel Grajales, Lalo Martínez, Rodolfo Montero, Pablo Pérez entre muchos otros.

[10] En su mayoría repentistas, algunos con influencia de otras latitudes, se reúnen en los festivales y se quedan a la versada  o a la participación activa  en  los fandangos donde se puede observar cierta tendencia en algunos de ellos a  la ritualidad del fandango con  floreos de tarima,  versada  de memoria e   improvisación de la  décima, la cuarteta, la sextilla y el romance; tendencia a  cantar,  y práctica del pie forzado en el inter de los sones; ejercicio del  contrapunteo  y la  controversia en décima improvisada de argumento. Algunos de ellos son Zenén Ceferino, Isis Lázaro, Patricio Hidalgo, , Fernando Guadarrama, Julio y Mauro Domínguez, Juan López, Ulises Trejo, Roberto Amador, Anazarina Palafox, Lourdes Aguirre, Carlos Adolfo Rosario, Diego Cruz, Brenda Cursinsky, Martinez Atala  Diego López y los cuates Vergara.

[11] Foster Baqueiro, Gerónimo Dos estudios sobre el son jarocho y La música popular del sotavento citados por García de León Griego en “Fandango” .CONACULTA. México. 2006 pag.270. y pp 286-290 respectivamente.

[12] Se ha visto que en El Santuario, Julio Mitzumi y su familia se hacen cargo del fandango con versada; así también sucede, con Gilberto Gutiérrez en El cazón, Los utrera en El Hato, Arturo Barradas en Playa, etc…

[13] En las villas y ciudades los participantes locales son casi siempre escasos y muchas veces los menos entre los asistentes. Así que resulta escasa su influencia, lo que no ocurre en localidades pequeñas o espacios particulares en los que su presencia y su conocimiento pueden decidir el modo y la intensidad de la versada en el fandango.  La dinámica de un  fandango, en cuanto a la intervención de la versada  depende también de las personas externas al núcleo local donde se desarrolla, según las personas de que se trate, de sus relaciones con el liderazgo, con el versador  o con los músicos, de su grado forma y tipo de participación y de su personalidad y carácter. Las bailadoras externas o propias imprimen un sello a la dinámica del fandango porque marcan la velocidad, el ritmo, el tema musical, y el tema de la versada así como su intensidad , estética y contenido. Los versadores sean externos o internos influyen sobre la dinámica del fandango en virtud de su propia personalidad, carácter, estado de ánimo y sobre todo relaciones con el liderazgo, aprecio a las  bailadoras ,músicos y público en general.

[14] Algunos grupos no desean acompañar a versadores alegando que se extienden demasiado, que no saben cuando parar, que no saben cantar o que se atreven fuera de tono y de tiempo, que solo quieren jarabe loco o zapateado, que son despectivos con ellos. A su vez los   versadores ya no desean ser acompañados por cualquier grupo alegando que la mayoría no saben acompañar al verso, que no se acomodan al timbre , ritmo y tono del versador, que no saben tocar  por viejo, que no saben justicia, que no saben improvisar según el tema ni cambiar cuando este cambia, que expresan desdén y descortesía hacia ellos. Algunos organizadores han decidido recortar el tiempo o el número de versadores. En respuesta algunos versadores han decidido no asistir a sus invitaciones y generar sus propios espacios.

[15] Ver Fernández Villegas, Federico, Versos y sucedidos de la vida del vale Bejarano, 1976, edición propia.pp45-59.

[16] Hellmer , Raúl, Folklor Mexicano, Vol II, Antología del son jarocho, escribe la siguiente nota: “En los sones jarochos más antiguos, priva la décima con o sin planta, en la forma perfeccionada por Vicente Espinel, poeta español del siglo XVII. En la actualidad, la copla octosilábica en forma de cuarteta o quintilla casi ha suplantado totalmente a la décima, que aparece ocasionalmente en el son El Zapateado. El lenguaje florido y arcaico persiste en las coplas improvisadas y en la región costera pocas veces la versificación revela influencias modernas.” En este disco se escucha a Andrés Alfonso y a Julían Cruz declamando bombas en sextillas con un fandanguito. Citado en la página electrónica   www.culturatradicional.org/musica/…/hellmer.htm de Anazarina Palafox.

[17] Es muy común ver que se le pide a un versador que improvise una décima como si fuese  una rocola funcionando con un botón; la verdad es que improvisar una décima es un ejercicio arduo  que requiere hacer un gran  esfuerzo de concentración para armar en menos de un minuto un argumento lógico,  con  80 silabas rimadas.

[18] Hoy se puede ver a muchos jóvenes que por tener alguna habilidad o dote, ofrecen talleres de zapataeado, versada o jarana. Ello no está mal en sí mismo. Lo peligroso es  tales “maestros” no tengan una idea clara de lo que es el fandago, sus múltiples estilos y manifestaciones locales, y sus dinámicas variadas. Este ejército de “alumnos” se deja caer en cualquier fandango y por su desconocimiento, por su buena fe, o por su exaltado ego, quieren ocupar la primera fila del protagonismo. Muchas veces son estos “maestros” los que al cantar  introducen versadas fuera de tema del son , degenerando las temáticas y cantando versos de mar en un toro, o versos de amor en un buscapié o de vaquería en un pájaro cú, etc…  . También se ve que los contratan para dar talleres en las localidades y llegan, según ellos “a enseñar”. Nos preguntamos que le van a enseñar a una comunidad en la que no nacieron. Lo peor es que no quieren investigar y estudiar la raíz local , sino que se empeñan en ignorar a los viejos músicos, versadores y bailadores  depositarios de la memoria comunitaria e imponerles estilos propios de otras comunidades a veces sin relación alguna. (Ver las subregiones culturales reseñadas por Arturo Barradas)Por eso es muy común escuchar, “aquí no hay versadores”, cuando en realidad buscando de casa en casa o de rancho en rancho es posible juntar casi siempre una docena o más.

[19] En 1983 era común ver en Corral nuevo Veracruz esta versada sacra, circulando de casa en casa; a la llegada el cantador-versador declaraba relatorías alusivas al nacimiento de Jesús de Nazareth; una vez concluidas recitaban Justicias en décima con el mismo tema y para despedirse hacían una ”fuga” con zapateado y  versada.

[20] Las naranjas y limas que conocí de niño por Yanga recién habían perdido el acompañamiento de jaranas y arpa y conservaban el paseo de la rama de casa en casa. Los versos que se cantaban eran en su mayoría  , sabidos ,pero otros  eran  improvisados por los propios asistentes. Me parece que la rama fue y sigue siendo  nuestro primer ejercicio de improvisación rimada.

[21]La rezandería es poesía pura. En el novenario de Chitovalerio en 1998 nos tocó levantar la cruz con versada decimal en rogativas al alma que no se quiere marchar. Versar en velorio, novenario y cabodeaño debiera ser infaltable entre verseros. Todavía recuerdo cuando con toda su  familia fuimos a tirar las cenizas de Don Ángel Muñoz al rio Papaloapan y con Diegolópez nos acompañamos versando  en  la música de Don Fallo Figueroa Alavés.

[22] A mi juicio el versador campirano tiene en el descanso y en la propia labor, el espacio mejor privilegiado de la versada. La cosecha de arroz, la carga del mango, el corte de los naranjales, el desgrane de maíz, la pesca, el almuerzo, y hasta barrer el patio entre todos fue, en mi caso, y sigue siendo una oportunidad para componer y para improvisar. Los espacios grades como un  batey en zafra donde se reúnen  centenares de carreteros , fleteros y macheteros me siguen evocando esos versitos que comenzaban siempre entre dos y terminaban haciendo una rueda a veces callada a veces incendiada por la versada de los verseros

[23] Recuerdo a Juliomitzumiguerrero plantao junto a Belén en el atrio de San Juan Bautista entonando un zapateado y luegoa FernandoGuadarrama  conmigo  dando salutaciones con Justicias y décima al Señor San Juan en Tuxtepec Oaxaca y despidiéndonos  con un San Juan Bautista de Jaimeyáñez También recuerdo a Gilbertogutiérrez , Zenénceferino, Partricio hidalgo, Adánzamudio, Anazarinapalafox, y otros dando mañanitas y salutaciones en décima espinela  a la Virgen de la candelaria. (Consultar video con Angel Escamirosa de Tuxtepec Oaxaca)

[24] Recuerdo que el año pasado,  afuera de la casa de Diegocruz estaba el fandango en su apogeo mientras que en el interior , como un poderoso imán, el contrapunteo atraía a hombres y mujeres. Y es que Ramón gutiérrez tocaba  su requinto en uno de los mejores acompañamientos escuchados,  en este caso a Juliodomínguez en controversia con el panameño Arcadiocamaño. La controversia demoró casi dos horas en décima y fue interesante ver como varios músicos de renombre se sumaban a Ramón en ese ejercicio de estar el músico dando sus mejores trinos a favor de una versada. Un caso similar fue,  años atrás, el de Luisfelipeluna y Licheoceguera  regalándose completos  para una versada de casi tres horas mientras del otro lao de la puerta , el fandango tenía su propio fulgor. No nos ha de extrañar en el futuro este tipo de encuentros paralelos.

[25] En Tuxtepec y Santiago, que son las cabalgatas a las que asisto, se reúnen de 150 a 300 jinetes. La gente de Agua fría-San Bartolo gustamos de venir  versando a lo largo del recorrido, no en décima sino en cuarteta y sextilla, echando versitos a las damas, a los conocidos y entre nosotros mismos, en versos  a veces irregulares que son muy disfrutados.

[26] La techa de casa es la oportunidad para florear los horcones, florear la tarima y versear a gusto. El floreo principia por la armada de ramos, en donde las madrinas se van al campo a recoger flores para amarrar su ramo. Al colocar la primera penca´epalma en los vientos, versamos en bienvenida a los techadores y a las cocineras, y nos ponemos a trabajar.  Cuando concluye la techada tres o cuatro horas después ,acto seguido arrancamos el floreo: para ello el anfitrión,  los músicos, versadores y madrinas ocupamos nuestros lugares alrededor de la tarima ; el anfitrión recibe a los presentes, los versadores florean la tarima con Justicias y se abre  un  siquisirí con las bailadoras que  bailan sus ramos de flores , al concluir el son  ,cada  madrina amarra su ramo a cada horcón y le va declarando una décima. Entonces, comemos, allí los versadores pintan la mesa y  luego  el fandango sigue su propio rumbo. (ver fotos o consultar video con Franciscolira o Eréndira Armas de Tuxtepec Oaxaca.

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