EL FANDANGO JAROCHO, UN MUNDO DE VIDA

Reflexión y diálogo intercultural e intergeneracional

Con permiso caballeros

voy a contar mi pregón

yo nunca he sido grosero

porque soy de educación

pido licencia primero

para cantar este son.

Dominio popular

nuevocartel


“A lo lejos, el bordón firme de una leona, el zapateado constante, el llamado […] de las jaranas, y punteando el son está la guitarra de son o requinto. Los siglos por los que se ha caminado en compañía de la música popular están presentes hoy en el fandango, la gente aun cree necesario estar alrededor de una tarima viendo crecer su identidad. Así nace la memoria colectiva del son jarocho tradicional. Entre la magia del verde del paisaje aparecen las mujeres ataviadas con sus faldas largas y ondeantes, a la par que van dejando el olor fresco de sus cabellos. Los músicos levantando los ánimos de la fiesta que ha de durar hasta que el cuerpo aguante, los toros circulan, así como la conversación y el fresco de la noche. El momento es fértil para los amores, se reta al tiempo para que pase liberando el goce y amarre el recuerdo.

Los espacios son importantes para el son, éstos acompañan a los mitos, leyendas y rituales que en el tiempo se han mantenido, la gente viaja, llega, ofrenda la tradición, participa de la fiesta y pide regresar la próxima temporada. Algunos regresarán, otros no…”

Berenice Carrasco,  La vida alrededor de la tarima

Justificación y fundamentación del proyecto

Colectivo Son Sueños

Después de casi treinta años, en que el Son Jarocho ha ido recobrando y re-generando[1] su forma tradicional, y en los que el Fandango ha vuelto a ser la fiesta más representativa de los pueblos de Sotavento, hoy se habla a conciencia de un Movimiento Jaranero. Este movimiento no sólo ha recuperado los espacios y ámbitos tradicionales en el Sotavento veracruzano, oaxaqueño y tabasqueño; además, ha conquistado otros espacios, como las zonas turísticas y la zona urbana, así como lugares geográficamente distanciados de su ámbito original, como el Distrito Federal, el Estado de México, Morelos, las áreas urbanas del Oaxaca central y algunos espacios fronterizos, e incluso diferentes partes de los EU, incluyendo personas de diferentes partes del mundo.

Sin embargo, aunque el fandango se ha expandido a otras latitudes, al mismo tiempo ha experimentado cambios importantes, sobre todo por quienes en su mayoría no han llegado para aprender las bases, sino para incorporarse súbitamente a la fiesta, así como por la llegada de músicos de otras geografías y de otros géneros musicales. Esto podría conllevar un enorme potencial para el enriquecimiento y revitalización de la tradición[2]; sin embargo, la tendencia a homogeneizar los estilos, sones, afinaciones, etc., carga consigo el peligro de terminar, a la larga, por empobrecer y reducir la gran riqueza del son jarocho, y del fandango en particular. Hay mucho conocimiento del cual ya son los ancianos de la tradición los únicos depositarios, es tarea y responsabilidad fundamental de todo aquel que desee mantener viva esta tradición asegurarse de que ese conocimiento no se pierda con su generación.

Otro peligro en la situación actual del son jarocho manifestado en el fandango es palpable en el hecho de que, en fechas recientes, en Sotavento se ha visto con atención y preocupación UN  DESORDEN Y UNA FALTA DE RESPETO a la estructura tradicional, así como a las normas de convivencia[3] inherentes al Fandango; y cuando hablamos de Fandango nos referimos a música, poesía y danza. En el fandango todos los asistentes (músicos, bailadores, cantadores, versadores, espectadores, personas de todas las edades, viejos y niños) hacen la fiesta, se combinan distintos instrumentos (requinto, jaranas, leona, pandero, quijada, marimbol, etc), estilos, afinaciones, modos de cantar, versar, bailar y vestir, expresiones tradicionales diversas provenientes de diferentes regiones. La suma de todos estos ingredientes le imprimen una gran riqueza. Es muy importante la música instrumental, pero también lo son la versada y el zapateado. El baile se integra a la música como percusión, la tarima se convierte en otro instrumento. La versada habla de las cosas que suceden en la vida, el amor, el trabajo, la naturaleza y puede ser muy sencilla o de gran complejidad, pero siempre marcada por un profundo sentido poético. La tarima es el corazón de la fiesta, los músicos la rodean y las bailadoras la hacen sonar en contrapunto con los jaraneros que les ofrecen su música, sus versos y sus miradas. Así, el fandango refleja una profunda identidad cultural, dándole un sentido ritual[4]. “En el espíritu colectivo que se vive alrededor de la tarima, en un fandango, se tiene un espacio, se tiene un tiempo para desencadenar las palabras e imágenes que refrescan el pasado, aquel en donde se guardan las metáforas labradas alrededor de lo que creemos, lo que respetamos…”[5]

Este fenómeno se ha ido reflejando principalmente en los llamados Encuentros de Jaraneros, donde los viejos músicos y bailadores han pasado a ser participantes efímeros o simples espectadores. En lugar de convertirse en un espacio de reciprocidad y conocimiento mutuo, se ha ido ensanchando una brecha que amenaza con quebrantar los espacios de convivencia y de gozo, así como el sentido de comunidad[6] inherente a la tradición del son jarocho.

Otro tema que despierta aguda polémica actualmente es el papel que debe jugar la décima dentro del fandango: “Que si la décima sí, que si la décima no. Que si ‘décima y fandango’ o ‘fandango y se acabó’”[7] . Por ello, se considera complementario y enriquecedor escuchar sobre el papel que en el pasado, y aún actualmente en ciertas regiones, ha jugado y juega la décima dentro del ámbito del fandango. Además, se escucha con cierta recurrencia entre los fandangueros de Sotavento la queja de que se ha ido reduciendo enormemente el repertorio de la versada que se canta en los fandangos, así como de que “ya no dice nada”, ya no comunica o expresa un sentir, un pensar, una reflexión o reflejo acerca de lo que está sucediendo en el mismo fandango. También se percibe que ya no se respetan los temas que corresponden a cada son o no se pone atención a lo que están cantando los otros, se pierde la intención. Sería muy enriquecedor recobrar la sensibilidad y el gusto por expresar con vigor, mediante un repertorio enriquecido y renovado, cosas de relevancia para quienes se encuentran participando en la fiesta.

Como parte del proceso de expansión del que hablamos, hoy en día son muchas las personas dedicadas a enseñar el son jarocho. Hay quienes aportan a esta tarea conocimientos “académicos” de la música, hay otros que ejercen esta función desde la autoridad que otorga el pertenecer a familias y/o regiones donde el son jarocho y el fandango son parte de la vida y el quehacer cotidianos. Si la enseñanza se ejerce con conciencia y responsabilidad, quienes se dedican a ello tienen en sus manos una poderosa herramienta para garantizar la supervivencia y la “salud” de este género tradicional. En este sentido, una de las críticas que se escuchan reiteradamente, es la de que quienes enseñan sólo transmiten la “forma”, el “cómo”, pero dejan de lado el “fondo”, los por qué y para qué, es decir, aquello que sustenta a la tradición para comprenderla, incluyendo las normas de convivencia, estos acuerdos tácitos que permiten, y han permitido por generaciones, que los fandangos se realicen con cierta armonía, y que los quehaceres que se dan  en torno a la fiesta cobren sentido. ¿Es posible enseñar esto, o es responsabilidad de quienes acuden a la fiesta tener la sensibilidad y el entendimiento abiertos para percatarse, sin necesidad de explicaciones, de estas normas no escritas?

Ante esta problemática, planteamos realizar con el apoyo de CONACULTA, una ASAMBLEA GENERAL DE JARANEROS DEL ALTIPLANO generadora de diálogo, reflexión y aprendizaje, que mediante un análisis y discusión abierta, conduzca al planteamiento de propuestas con el fin de reordenar y recuperar la forma del Fandango Tradicional y donde las voces de enseñanza principal, sean las de músicos, cantadores y bailadores de Sotavento, conjuntamente con voces de personas cuya trayectoria, trabajo y compromiso en esta tradición, les ha dado un reconocimiento.

El entusiasmo, el goce y el cariño de todos los que de alguna manera han adoptado (o han sido adoptados) por esta fiesta, esta forma de celebrar y celebrarnos, implican un potencial tremendo, una gran fuerza a la que es posible dotar de un sentido profundo y a la que es menester orientar. Si nos abrimos a la posibilidad de dialogar, de escucharnos y de ponernos de acuerdo, de aprender unos de otros teniendo presentes las enseñanzas de quienes son los representantes y herederos directos de esta tradición de profunda raíz, podremos hacer del movimiento jaranero y del fandango espacios vitales enriquecidos y enriquecedores  para todos.

El son jarocho, manifestado en el fandango, es tradición propia de un pueblo y de un lugar, portador de una identidad. Al transplantarse el árbol del son jarocho, debemos cuidar que arraigue bien en su nueva tierra para que desde una profunda y sana raíz se propicie el desarrollo de ramas fuertes, así como de frutos jugosos y sabrosos que nos nutran y nos alimenten.

Los afectos del corazón están

divididos como las ramas del cedro.

Si el árbol pierde una rama gruesa,

sufre pero no muere:

gasta toda su vitalidad en la próxima rama,

para que crezca y llene el lugar vacío.

Khalil Gibran


Mi cantar viene del río,

de las piedras y las flores,

viene de los cundeamores,

de la brisa y el rocío,

del sueño, del caserío,

de una fresca nube gris;

mi cantar es un feliz

cocuyo en el horizonte

y bajo los pies del monte

mi canto tiene raíz

Patricio Hidalgo Belli


arboldanzante


[1]Re-generar significa darle nueva vida a los elementos culturales que interesa recuperar, encontrándoles el sentido que tienen actualmente, dándoles un nuevo aliento. No es un regreso: no implica devolverles la forma que tenían, para restablecer su condición anterior. Plantea un cambio, un impulso para que puedan convertirse en algo nuevo”. Gustavo Esteva, UNITIERRA, Oaxaca.  Citado en el documento: “Hacia dónde va la DGCPI”, Dirección General de Culturas Populares e Indígenas, Diálogos en acción, 2da etapa, 2004

[2] La tradición es algo con que se nace y que cambia de acuerdo a los tiempos de la comunidad. Es tanto lo que alimenta la raíz como la manera en que esa raíz se manifiesta. Es lo que permanece en el cambio, la memoria encarnada en el aquí y el ahora. Ref: Melquiades Cruz, Yagavila, Sierra Norte, Oaxaca. Escritor y periodista. Comunicación personal. Rubén Valencia, Ixtepec, Oaxaca, UNITIERRA en Oaxaca

[3] Preferimos el uso del término normas de convivencia en contraste con el término reglas, por considerarse que mientras el término “reglas” tiene implicaciones de rigidez, inamovibilidad, exclusión e inadaptabilidad, el término de normas de convivencia, abrevado de comunidades indígenas en la Sierra Norte de Oaxaca, sugiere un consenso tácito e incluyente, basado en el mutuo respeto, que es dúctil y adaptable a distintos ámbitos y situaciones, pero siempre bajo un entendido de que existen ciertas normas que facilitan y enriquecen esta convivencia comunal. Ref: Melquiades Cruz, Yagavila, Sierra Norte, Oaxaca. Escritor y periodista. Comunicación personal.

[4] El ritual es el mito en acción. Es un acto simbólico, cargado de múltiples significados, que da continuidad a la vida: trasmite de generación en generación y de lugar a lugar valores, tesoros, secretos, misterios.

[5] Berenice Carrasco, La vida alrededor de la tarima. Tesis para Maestría en Psicología Social.

[6] La comunidad entendida, en un sentido amplio, como una red de personas que le da sentido pleno a un “nosotros” que nos identifica. Melquiades Cruz, “Evaluación de un proyecto de regeneración cultural en al Sierra Norte de Oaxaca”, UNITIERRA Oaxaca.

[7] Fernando Guadarrama, “Glosa imperfecta para una discusión bizantina”. Comunicación personal en el Foro de Son Jarocho de grupos Yahoo.

4 comentarios para “EL FANDANGO JAROCHO, UN MUNDO DE VIDA”

  1. Ing. Jairo Aljady Valadez Crisanto Dice:

    Hola, muy buenas tardes, solo para comentar que es un gran proyecto y que ojala siga creciendo, al grupo Son de la Noche de Tlacotalpan, Ver. nos hubiera gustado mucho asistir pero por falta de recursos económicos no pudo ser así, de todas formas esperamos con ansias participar al siguiente año. Saludos!!!

  2. Mapache Dice:

    Me podrias decir donde y como podria comprar el video de Fandango Jarocho?

    • colectivofandango Dice:

      Es edición de CONACULTA, en su edificio en Av. Reforma en el DF hay una tienda donde seguro lo tienen, la verdad no sé qué otra distribución ha tenido, si llams a publicaciones de CONACULTA a lo mejor te pueden informar. Suerte.

  3. Julio César Ramos Vidal Dice:

    Me pueden dar el correo de Fernando Guadarrama?….
    soy excompañero de la Fac. de Economía en la U.V. en Xalapa por ayá de los 80′

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